¿Sabías que tu ADN marca la atracción sexual en parejas?

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La selección natural y la selección sexual, son los dos grandes motores de la evolución previstos por Charles Darwin, y son determinantes a la hora de relacionarse como humanos en conjunto con los factores socioculturales.

La selección natural es una idea bastante simple: todo ser vivo tiene una gran capacidad de reproducción (produce copias de sí mismo con leves variaciones), pero en un mundo de recursos escasos, sólo algunas copias sobreviven lo bastante como para reproducirse, y son las copias con variantes más ventajosas en cada entorno particular. Si las condiciones del entorno se mantienen durante cientos de generaciones, las variantes genéticas ventajosas colonizarán toda la población, es decir, la especie habrá evolucionado hacia una forma mejor adaptada a ese entorno. En las células del cuerpo humano existen unas marcas que diferencian a cada individuo, sin ellas todos los humanos serían iguales, éstas marcas se denominan Complejo Mayor de Histocompatibilidad y son una de las expresiones del material genético almacenado en cada célula humana, cuya función principal es guardar la información genética.

Darwin, es uno de sus innumerables estudios, se dio cuenta de que la cornamenta del antílope y la cola del pavo real no podían haber evolucionado por selección natural (ambas son costosas de reproducir, molestas de llevar y aparentemente inútiles), y postuló un segundo mecanismo para explicar este tipo de ostentaciones: la selección sexual. Esta teoría sostiene que hay rasgos (adornos, colores llamativos, tamaños chocantes), que garantizan a su portador el éxito con el sexo opuesto. La fuerza de estas características evolutivas –selección sexual-, es en estos casos más fuerte que la selección natural, tiende a eliminar esos alardes tan vistosos para los predadores.

Como mecanismo evolutivo, tener éxito es más rápido que pasar inadvertido. Tanto la cornamenta del antílope como la cola del pavo real, son producto de la selección sexual, aunque de dos modos distintos. La cornamenta le sirve al macho para pelearse con otros machos por las hembras. La cola sirve directamente para gustar a las hembras. Son las preferencias sexuales de las pavas, las que han impulsado la evolución de la cola de los pavos.

Estos ejemplos trasladados a los seres humanos, encuentran su equivalente en las manifestaciones socioculturales, que a través del tiempo, se han ido construyendo por medio de sus consideraciones estéticas, que pueden ser tan diversas como los territorios existentes. Sin embargo, en la actualidad, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación, estos patrones también se van globalizando.

Entre otras explicaciones de la teoría del amor se pueden encontrar las mágicas, las religiosas, las espirituales, etc. Pero las investigaciones científicas actuales, la dan la razón a Darwin y a las ciencias cognitivas. Explican de forma más clara que es lo que sucede con el amor, cuáles son sus objetivos que nos guían responsablemente en la elección de nuestra pareja, paso fundamental para cumplir con el gran propósito natural de la vida: subsistir y trascender en nuestros hijos. El ADN dirige el instinto y las emociones.

Según la Dra. María da Graca Bicalho, genetista e investigadora, el éxito reproductivo se da cuando se logra una mejor adaptación de un ser a su entorno, lo cual se logra con una mayor diversidad genética, es decir que mientras más diferentes sean los padres del nuevo ser, más garantizado estará el éxito reproductivo.

La permanencia de los seres vivos como especie, depende directa y únicamente de su capacidad genética. Esto le permite al nuevo organismo ir adaptándose permanentemente a las nuevas condiciones del entorno cambiante. Cada nuevo ser debe mantener ciertas condiciones esenciales de sus progenitores y desarrollar, al mismo tiempo, nuevas capacidades adaptativas diferentes a las de sus padres.

Mientras más genes diferentes se hayan mezclado en el huevo o cigoto, es decir mientras más variabilidad genética exista, más posibilidades de reaccionar inmunológicamente tendrá el nuevo ser y consecuentemente gozará de una mayor adaptabilidad. Esto se refleja en todas las células del cuerpo, excepto los glóbulos rojos, a través de señales específicas en la membrana de cada una de ellas, llamadas Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH).

Bicalho y su grupo, se dedicaron a estudiar precisamente estos CMH en parejas de matrimonios a los que ha ido bien en su relación, bajo la hipótesis de la relevancia biológica de los CMH en el desarrollo de las capacidades inmunológicas y su influencia a la hora de la aproximación sexual de estas parejas que tienen hijos con alto grado de inmunidad.

Así pues, este grupo de investigación demostró que mientras más diferentes sean los CMH, mayores posibilidades de éxito reproductivo tienen. Mientras que los parecidos en los CMH y por lo tanto en el material genético, tendrán menores posibilidades de procreación, porque el ser tendrá menores posibilidades de adaptación inmunológica.

El ADN marca la atracción sexual.

Como ya sabemos, el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH), tiene una influencia definitiva al momento de seleccionar a la pareja, pero lo que hacen en la práctica estas marcas es, por medio de la emisión y detección de determinados olores, entre los órganos olfatorios de la pareja, crean una atracción o un rechazo inconsciente. Estos olores al fin y al cabo son estimulados por el ADN, con el fin de generar una gran diversidad genética a la hora de la reproducción, y lo hace gracias a las feromonas, que son sustancias químicas que estimulan la sensualidad y la sexualidad.

Los genes que determinan el CMH en cada célula del elemento femenino de la pareja, establecen la atracción hacia los hombres que muestran unos CMH diferentes a los de ella, lo que garantiza una mejor y mayor variabilidad genética en el nuevo ser. Esta atracción es llevada a cabo por la secreción de hormonas que estimulan las glándulas sebáceas de la pareja masculina correspondiente, olores que confirman y sostienen la relación de los amantes, o los que generan rechazo y en última instancia provocarían su separación.

La persuasión sexual, que está guiada por las futuras necesidades de adaptación del nuevo ser al entorno, logrará que por instinto los individuos determinen la sostenibilidad, no sólo de la relación de cada pareja, sino también de la familia, las razas y las especies. Es por esto, que desde la perspectiva de la biología, la perduración y sostén de la vida es lo que cuentan a la hora de procrear, más no de elegir.

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